El secretario permanente de CEIB, Narciso Casado, interviene en una jornada organizada por la OCDE y el BID

  • Bajo el lema: “Cruce de caminos Unión Europea-América Latina y el Caribe: transformación productiva sostenible”, Casado analizó las buenas prácticas, lecciones aprendidas y posibilidades de mejora en los procesos de asociación entre Europa y América Latina desde la experiencia de CEIB.

El secretario permanente de CEIB y director general de CEOE Internacional, Narciso Casado, intervino en la jornada: “Cruce de caminos Unión Europea-América Latina y el Caribe: transformación productiva sostenible”, organizada por la OCDE y el BID y que se celebró en formato virtual y presencial desde Bruselas. Casado destacó que el futuro pasa por las alianzas y, para ello, es necesaria la coordinación entre las instituciones. Pero, en su opinión, hay otro concepto a tener muy en cuenta: el seguimiento, aspecto en el que las organizaciones empresariales tienen mucho que aportar. “El diálogo y las propuestas están en nuestro día a día y el seguimiento, sin duda, en nuestro ADN como empresarios”, puntualizó. Las organizaciones empresariales tienen un compromiso: volver a la senda del crecimiento y la inversión, y en este sentido la colaboración entre Europa y América Latina va a ser decisiva, subrayó.

En su intervención, Casado analizó también las buenas prácticas, lecciones aprendidas y posibilidades de mejora en los procesos de asociación entre Europa y América Latina desde la experiencia de CEIB. En este sentido, destacó el papel y la estrecha colaboración de las organizaciones empresariales e instituciones representativas de la UE y América Latina, a través de CEIB, BusinessEurope y la Organización Internacional de Empleadores-OIE, como vehículo para potenciar las relaciones entre ambas regiones.

En el transcurso de la jornada participaron, entre otros, el director para América Latina y el Caribe, relaciones con todos los países y territorios de ultramar de la Comisión Europea, Félix Fernández-Shaw; el oficial de Asuntos Económicos y oficial a cargo de la Unidad de Innovación y Nuevas Tecnologías de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL, Sebastián Rovira; el gerente en Europa, Asia y Oriente Medio del Banco de Desarrollo de América Latina, Ignacio Corlazzoli; y la representante en Europa del BID, Fazia Pusterla.

Esta mesa forma parte de un conjunto de mesas de diálogo organizadas entre el Centro de Desarrollo de la OCDE y el Banco Interamericano de Desarrollo-BID, que tienen por objetivo aportar insumos y sugerencias pragmáticas que favorezcan una mejor asociación entre ambas regiones. Estos debates cuentan con la participación de actores del sector privado, público y de la sociedad civil, para avanzar en la reflexión en torno a oportunidades de desarrollo y negocios en el marco de las asociaciones UE-ALC.

Esta iniciativa pretende también responder a la demanda de los países de ALC, que buscan establecer previamente a la futura presidencia de España del Consejo Europeo y la Cumbre EU-CELAC 2023, un diálogo que contribuya a consolidar y afinar una agenda pragmática entre ambas regiones, que recoja y responda mejor a las necesidades y especificidades de la región en un contexto global cambiante y cada vez más complejo.

 

Buenas prácticas: gran implicación de las instituciones y organizaciones empresariales

En una mesa de debate en la que intervinieron el consejero especial del departamento Américas del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea, Fernando Ponz; el jefe de Comercio Internacional y Política Exterior de Eurochambres, Dominic Boucsein; el consejero de Relaciones Internacionales de BusinessEurope, Benedikt Wiedenhofer; y el jefe de Unidad América Latina del Centro de Desarrollo de la OCDE, Sebastián Nieto, el secretario permanente de CEIB, Narciso Casado, destacó que los organismos multilaterales juegan un papel decisivo en la región, tanto desde el punto de vista de planificación estratégica y puesta en marcha de políticas comunes, como por su papel de financiadores.

Para hacer frente a los retos, y más en el contexto actual, “nuestra receta siempre es la misma: intensificar la cooperación y coordinación entre las instituciones afines al espacio iberoamericano. Sobre todo, desde CEIB con la SEGIB y nuestras organizaciones empresariales miembro”, subrayó Casado. Es importante tener en cuenta también que desde CEIB trabajamos a nivel regional, y no tanto sobre cada país individualmente. Por eso, en su opinión, una de las grandes ventajas en Iberoamérica es la “regionalidad”. Desde ella se debe ejercer un efecto de arrastre de dinamismo, reforzado por el compromiso con los valores de libre empresa, diálogo, libertades y seguridad, y un clima favorable para la inversión que puede ayudar a potenciar la recuperación de las empresas y de los países. “Las organizaciones empresariales están comprometidas con ello y realizan un ejercicio permanente de puesta en común de las mejores prácticas y proyectos en apoyo de estas empresas”, aseguró.

Como ejemplos de buenas prácticas, Casado destacó el V Foro Iberoamericano de la Mipyme, celebrado los días 14 y 15 de noviembre en Lisboa, y en el que participaron más de 300 expertos del más alto nivel de toda Iberoamérica. Se presentó, además, la Encuesta Iberoamericana de la Mipyme, en la que han participado más de 2.200 empresas de toda la región y que ofrece una radiografía actual de la situación de las pequeñas y medianas empresas en materia de sostenibilidad, comercio e inversión, internacionalización, transformación digital o igualdad de género.

Y por lo que se refiere a las buenas prácticas, Casado hizo también referencia a la puesta en marcha de la “Carta Iberoamericana del Emprendimiento innovador”, realizada por SEGIB, CEIB y FIJE. Es un documento que se ideó durante la III edición del Foro Iberoamericano de Innovación abierta, y que se está preparando de cara al XIV Encuentro Empresarial Iberoamericano, que tendrá lugar en el marco de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en marzo de 2023 en República Dominicana. Se recogerán en el informe 8 estándares que apuntan a impulsar la simplificación productiva y desburocratización, innovación en la regulación, la compra pública innovadora, el desarrollo del talento digital, el acceso al financiamiento y el impulso de empresas de triple impacto.  

Por último, el secretario permanente de CEIB puso de relieve dos de los frutos más significativos del trabajo y la colaboración conjunta de la UE y LATAM: el proyecto BELLA, que consiste en una autopista de datos al servicio de la conectividad, la ciencia y la investigación; y dos centros Copernicus, destinados a la observación terrestre que recientemente se han establecido en la región.

 

Lecciones aprendidas: la base para un futuro mejor

La pandemia sirvió para hacer balance, y valorar la importancia de relanzar las relaciones intrarregionales y de llegar a acuerdos, para potenciar e incrementar el multilateralismo en la región, apoyándonos siempre en las experiencias y conocimientos adquiridos por cada uno de los países. Otra de las necesidades que surgió a raíz de la pandemia, según Casado, fue la digitalización y la conectividad, por su gran potencial para generar productividad, desarrollo y valor agregado a todos los sectores productivos. En el contexto actual, hemos observado también como la transición energética se ha convertido en la clave para un futuro común entre Europa y América Latina. “El próximo año representa una gran oportunidad para sentar unas bases sólidas de una alianza digital entre ambas regiones”, valoró.

Los momentos difíciles han servido también para comprender que un buen liderazgo crea valor. Una buena reputación tiene un impacto positivo en inversión extranjera directa y en impulsar la mejor infraestructura que tiene un país, que es el diálogo social. Es importante, además, según Casado, incentivar la inversión, educación, productividad y competitividad, al ser todos ellos pilares para el crecimiento de la región.

 

Posibilidades de mejora de cara al futuro

Para completar la visión de CEIB sobre los retos y desafíos entre las relaciones entre la UE y América Latina, Narciso Casado se centró en las posibilidades de mejora para construir entre todos un futuro mejor. Desde las organizaciones empresariales siempre se ha demandado la necesidad de impulsar modelos de alianzas y de colaboración público-privada, con objeto de seguir creando empleo, bienestar y riqueza. Para que sean exitosas, es imprescindible contar con una política de reformas económicas aperturista, que busque un mayor grado de transparencia y dote de previsibilidad al marco institucional normativo.

La integración de nuestros mercados implicaría la interconexión de ni más ni menos 600 millones de personas, desarrollando un mercado con mucho recorrido para la transformación digital. Permitiría, además, la retención y circulación del talento y también mejorar y homologar su formación, aprovechando la oportunidad de impulsar empleos de calidad para nuestros jóvenes. Ayudará a seguir apostando por la doble transformación: digital y sostenible.

El secretario permanente de CEIB incidió también en la importancia de garantizar certeza jurídica, predictibilidad regulatoria y tributaria; marcos regulatorios flexibles para adaptarlos a los rápidos cambios tecnológicos; reforma de la regulación actual para atraer las inversiones requeridas en materia de conectividad; incentivar nuevos modelos de negocio que incluyan alianzas entre múltiples actores de la región; y un entorno que promueva la competencia efectiva entre los agentes que conforman el ecosistema digital. En este sentido, el BID estima que en los países de América Latina un incremento del 10% de la penetración de banda ancha implica un crecimiento del 3,19% de PIB, el 2,61% de la productividad y la creación de más de 67.000 empleos.

A todo este conjunto de factores, hay que añadir también la necesidad de reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro por medio de una mayor diversificación, para reducir las vulnerabilidades y la excesiva dependencia de ciertos países. “Alentar el comercio intrarregional, que en América Latina solo supone el 16,8%, constituye una prioridad”, declaró Casado. Y, por último, habría que aprovechar la situación para acometer las reformas estructurales que demandan desde hace tiempo los empresarios y que ayudarían a relanzar las economías de la región: financiación para mantener al tejido productivo (Mipymes), incentivos para la atracción de inversión extranjera, seguridad jurídica, fomentar la internacionalización, impulso a las políticas tecnológicas y de innovación, y adaptar el sistema educativo a las necesidades del mercado laboral.

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